No le pongamos nombre

Y aquí estaba ella, rotundamente ella. De la V a la A. Un chica soñadora, un espíritu libre, salvaje, asustada por la simple idea que llegara un chico que la metiera en una jaula. Su dormitorio era un desastre, un cúmulo de maletas si deshacer y ropa por la silla…

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Ellas

Hoy les quiero dar las GRACIAS porque puedo contar con ellas, por tenerlas, y porque saberlo, me hace feliz. Definitivamente, tengo a las mejores amigas, cada una hecha a su loca manera de vivir.