Me gustan los inicios

Me gusta el olor a café, me da serenidad. ¿No os ocurre que al pasar por esa cafetería tan pequeña y acogedora camino al trabajo, o la universidad, disfrutáis con esa milésima de segundo que vuestro rabillo del ojo se deleita con las historias de dos amigas o una pareja de enamorados que andan compartiendo confidencias entre el aroma de un café ? A mí, cada día.

portada

Es entonces cuando me pongo a imaginar historias en torno a esas personas.

Hay una chica morena, con moño alto y despeinado que siempre se sienta sola, con un libro muy antiguo, un par de converse desgastadas por el tiempo (o los festivales, qué se yo) y cada día pide un café con poca leche y azúcar moreno. En el viejo sofá chester siempre está sentado un chico con su guitarra apoyada en el reposabrazos, y nunca pide azúcar con el café (suena a chico amargo, ¿verdad?). Es el mismo que veo cada tarde entonando Let it Be de John Lennon en la esquina de una calle muy transitada de la ciudad.

Casi puedo oler el café. No me da la gana de pensar que nada es posible. Me gusta pensar que casi todo no es imposible. Y vuelven varias veces a mi mente, partes de esta historia, que podría ser real. Veo la chispa entre ellos dos, aunque la gente piense que no hay nada. Él la mira, como si estuviera ausente, es porque no se atreve a preguntarle por qué siempre lee el libro de atrás hacia adelante. Ella no lo sabe, pero él se muere por acercarse. Maldita ironía, los hombres, tan chulitos, pero tan poco decididos a dar el paso cuando se topan de frente con ESA chica.

Cual es mi sorpresa cuando un lunes cualquiera vuelvo a pasar por el café y la chica está sentada en el chester, pero él se ha sentado en la silla de hierro del fondo del local. ¿Cómo puede ser tan imbécil este tío? Nada comparado con lo que en mi mente sucedía. Me armo de valor y decido entrar y dejar mi vinilo favorito Brown Eyed Girl, sobre la mesa, frente a él, con la esperanza que lo abra, y al sacar la Cara 1 caiga este papel…

Ve a por ella.

Cuatro palabras. Fuertes. Decisivas. ¿Cuánto vas a esperar? ¿Nos puede el orgullo para dejarnos amar? Qué es el amor sino perder el norte, enamorarse perdidamente y con locura. Olvida las medias tintas, que no llevan a nada. Aquello que no entraba en tus planes, lo que más miedo te da, es lo que MERECE LA PENA, con comas, puntos suspensivos y exclamaciones incluidas.

Y así, me doy cuenta que me he convertido en La chica del tren de esta historia.

imagen antigua de amor

Pongamos la BSO a este nuevo blog… ¿Te quedas a un café?

fdo:  un café lo-cura todo

 

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