No le pongamos nombre

Y aquí estaba ella, rotundamente ella. De la V a la A. Un chica soñadora, un espíritu libre, salvaje, asustada por la simple idea que llegara un chico que la metiera en una jaula. Su dormitorio era un desastre, un cúmulo de maletas si deshacer y ropa por la silla…

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Hubo alguien

Hubo alguien que me dijo que no debía de enamorarme. Que las historias de amor no eran más que una lágrima enmascarada a la larga. Que no existían…